La integración sensorial es la capacidad del sistema nervioso para recibir, organizar y usar la información que proviene de los sentidos. Cuando este proceso falla, el mundo puede sentirse caótico, abrumador o incluso físicamente doloroso.
Más allá de los cinco sentidos
Cuando pensamos en los sentidos, solemos pensar en vista, oído, olfato, gusto y tacto. Pero hay dos más que son fundamentales para la integración sensorial: el sistema vestibular (que nos informa sobre el movimiento y la gravedad) y el sistema propioceptivo (que nos dice dónde está nuestro cuerpo en el espacio).
En muchos niños dentro del espectro autista, uno o más de estos sistemas puede estar sub o hiperactivo. El resultado es que la información sensorial no se integra de forma eficiente, lo que genera dificultades en la regulación, la atención y la participación en actividades cotidianas.
“Cuando un niño tiene una rabieta en el supermercado, puede no ser un berrinche caprichoso. Puede ser un sistema nervioso que literalmente está sobrecargado de información.”
— Jean Ayres, fundadora de la teoría de integración sensorial
¿Cómo se manifiesta en el día a día?
Las familias suelen describir estas manifestaciones como comportamientos difíciles de explicar: el niño que no tolera ciertos alimentos por su textura, que se tapa los oídos en lugares con ruido ambiental, que busca constantemente movimiento o que evita completamente los columpios. Todo esto puede tener una base sensorial.
Señales de dificultades de integración sensorial
Hipersensibilidad a ropa, texturas o ruidos · Busca movimiento intenso o lo evita · Dificultad para calmarse · Torpeza motora frecuente · Problemas de atención y concentración.
El rol de la terapia ocupacional
La terapia de integración sensorial, desarrollada por Jean Ayres, propone un abordaje activo y lúdico donde el terapeuta diseña actividades específicas para “entrenar” al sistema nervioso a procesar la información sensorial de forma más eficiente.
No se trata de evitar los estímulos que molestan, sino de ir construyendo tolerancia gradual a través de la actividad significativa y el juego. La sala sensorial es el entorno ideal para este trabajo.
¿Tu hijo tiene dificultades sensoriales?
Una evaluación de terapia ocupacional puede clarificar el perfil sensorial y orientar un plan de intervención específico.